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S E X O L O G Í A

 

H I P E R A C T I V I D A D



Se trata de trastornos de conducta de origen neurológico. Su incidencia es de un 3% a un 5% de la población infantil. El diagnóstico precoz es clave, pero detectarlos antes de los 4 años es difícil; lo habitual es detectarlos en el ámbito escolar, entre los 4 y los 7 años.

Entre las características principales de los trastornos hiperactivos se encuentran las siguientes:
1- Déficit de atención, según el cual los niños se distraen con mucha facilidad, parecen no escuchar y hablan excesivamente. No prestan atención, tienen problemas para concentrarse, son inconstantes, no terminan sus tareas, extravían las cosas, tienen dificultades para dormir y problemas en su coordinación motora (abotonarse, escribir, dibujar, etc.).
2- hiperactividad, que es el estado en el que los niños no paran de moverse, no pueden permanecer sentados mucho tiempo, interrumpen o molestan a los demás niños, son muy impulsivos, tienen baja tolerancia a la frustración, no son conscientes de las conductas de riesgo, por lo que es posible que sufran accidentes, y tienen dificultades para esperar su turno.

Las consecuencias de todo esto son que el niño tiene muchos problemas en el colegio, tanto al realizar sus tareas como al relacionarse con sus compañeros.

Al no ser capaces de interiorizar normas, les cuesta mucho seguir los juegos y pueden mostrarse agresivos y testarudos.

La terapia con estos niños ha de ser integral, combinando neurofisiología, psicología y pedagogía.

El papel de los padres

Los padres han de entender que el niño no hace las cosas con mala intención. Tiene un problema de atención y tienen que ser muy comprensivos.

Hay que proporcionar al niño normas muy claras y concretas, ya que el pequeño encuentra dificultad para interiorizarlas y, por supuesto, deben ser las mismas por parte de ambos progenitores.

Reforzar mucho lo que el niño haga bien, aunque el resto del día haya sido un desastre.
No poner etiquetas del tipo "eres un niño muy malo".

Evitar los castigos y las broncas, porque estos niños no entienden por qué se les regaña y se reduce su autoestima.

Lo que les ocurre es que no controlan y no planifican bien su actividad, tienen un estilo cognitivo inadecuado, con impulsividad y distractibilidad..

Con las técnicas cognitivas de modificación de conducta, se le enseña al niño a planificar su actividad (mediante aprendizaje vicario y moldeamiento de la conducta principalmente). Con estas técnicas se ha observado que la mejora se mantiene a largo plazo.

Aurora del Prado - Cita Previa 91 519 19 63